LO MEJOR DE LA SEMANA

domingo, 26 de octubre de 2014

De Montoro a Pozoblanco por el Camino del Pedroche

Camino de Montoro a Pozoblanco por el Camino del Pedroche
Francisco Aguilar Pérez
Para mi amigo Rafael Moreno Rodriguez de Añora, sin cuyo entusiasmo por el mundo del caballo este texto no hubiera  sido posible.
Mi objetivo al escribir esta colaboración por una parte es dejar constancia de un camino histórico y ancestral que transcurre por nuestro término municipal de Montoro y que en breve plazo no podrá realizarse en su totalidad por la inminente construcción de la Presa del Arenoso, por otra parte animar e incentivar a todos (en especial a los montoreños), para que utilicemos de la forma que sea, bien a pié, en bicicleta o como en este caso a caballo, el inmenso patrimonio en vías pecuarias que poseemos en nuestra ciudad. Su uso garantizará su conservación y evitará las usurpaciones de que son objeto a causa del abandono e ignorancia en que se encuentran, teniendo muy en cuenta además que hablamos de caminos de dominio y uso público. Aunque concretamente en la vía pecuaria que nos ocupa, uno de sus principales enemigos es la administración, que es responsable de la perdida irrecuperable de un tramo de este camino, por la zona de gran valor de los valles del Arenoso y Arenosillo, todo solo para el enriquecimiento y puesta en riego de terrenos lejos de Montoro.
Este antiguo camino cuyo trazado coincide en un 60% con la Vía Romana Epora-Solia (l), une las poblaciones de Montoro y Pozoblanco desde épocas remotas, tiene una longitud aproximada de 70 km, si preguntásemos a las personas mayores de Montoro nos dirán que se denomina "Camino del Pedroche", si atendemos a las personas mayores de Pozoblanco se llamará "Camino de la Campiña". Tiene una dirección SE-NO, atraviesa Sierra Morena, badea los ríos Guadalquivir y Arenoso en Montoro y Matapuercas y Varas en Adamuz, discurriendo por los término municipales de Montoro, Adamuz, Villanueva de Córdoba y Pozoblanco.
Entorno del Valle del Arenoso antes de la construcción de la presa. Fuente: Francisco Aguilar
Tuve la oportunidad irrepetible de realizarlo a caballo en dos jornada a finales de abril del presente año (2004), gracias a un buen amigo, dándome cuenta de que la historia y la cultura de los pueblos no solo están en sus monumentos y calles, sino también en la relación que se establece con su entorno, para lograr dicha relación hay que establecer una red de comunicaciones que pongan en relación unas poblaciones con otras, de forma que pueda existir trasiego de; personas, animales, productos y lo más importante de todo que pueda haber una transmisión de información e ideas. Por estas razones y otras surcan nuestro término municipal y también en el de los pueblos vecinos un entramado de vías cuyas denominaciones son muy variadas, pero que nosotros aquí vamos a llamar con los nombres genéricos de caminos.
Estos caminos históricos son públicos e innumerables y gran parte de ellos caídos en desuso, ya sea por cambiar las circunstancias que los originaron, por existir nuevos trazados o por la construcción de nuevas infraestructuras que los inutilizan total o parcialmente. Como abarcarlos todos es casi imposible, aquí intentaremos describir uno que, como digo se denomina "Camino del Pedroche", que pronto desaparecerá, ya que para poder realizarlo en el futuro habrán que dar un gran rodeo para salvar la lámina de agua de la Presa del Arenoso, perdiendo gran parte de su originalidad y encanto, pues la bajada desde el Cerro de las Atalayuelas  hacia el Río Arenoso y la subida por la Loma Lara a Casillas es una de sus zonas más interesantes, desde un punto de vista paisajístico, botánico(2) pero sobre todo geológico.
El Puente Mayor de Montoro es el punto de partida de este camino hasta Pozoblanco
Pero empecemos desde el principio haciendo una descripción somera. El camino comienza en el magnífico Puente de Montoro (3), rodea aguas abajo al segundo meandro más importante de España (4), donde se puede admirar como el casco histórico desciende desde una altura considerable hacia el cauce del Río  Guadalquivir, intuyéndose todavía algunos lienzos muy mal conservados de la antigua muralla árabe. Prosigue nuestra ruta bordeando el río por un camino sin asfaltar que sale a la izquierda antes de subir la cuesta del Alcaparra, va en busca del Arroyo de Santa Brígida que tras cruzarlo, va ascendiendo poco a poco al Cerro de  las Atalayuelas por una vía pecuaria denominada; "Vereda de la Viñuela", invadida por la vegetación pero que conserva intactos gran parte de sus vallados y empedrados.  Al coronar el cerro y al lado del camino existía hasta hace muy poco un gran pino piñonero del cual solo queda su enorme tronco quemado por un rayo, nos servirá de referencia, desde allí y también a la izquierda, se puede ver ya próximo el Molino de Las Atalayuelas, con portón verde, balcón corrido y jardín interior, encontrándose al lado de un vértice geodésico, del cual se recomienda una magnífica panorámica de los Valles de Arenoso y Arenosillo, así como de la Campiña y Sierra cordobesa, destacando sobre todo las vista sobre del Cerro del Cañejal y de la Peña el Águila.
Valle del Arenoso desde la Peña el Águila. 2006. Fuente: Francisco Aguilar
Nos dispondremos a retornar y seguir sobre el camino viejo que desciende hacia el Valle del Arenoso, pero antes veremos que nuestro camino es cruzado por una pista recientemente
ensanchada para la construcción de la devastadora pantalla de la futura Presa del Arenoso, responsable de la perdida de uno de los lugares más encantadores de nuestro término municipal. El camino baja por una ladera recta, empedrada y exuberante de vegetación arbustiva hasta el mismo puente de Arenoso de cinco arcos construido en 1912 por don Francisco Poblete (5). Últimamente y desde el hallazgo de la primera parte del Manolín del escritor  montoreño Esteban Beltrán Morales, siempre que paso por este puente y el de Arenosillo recuerdo el curioso y revelador sueño que su autor relata, en el prólogo del mencionado libro (6). La sensación que producen los cascos de los caballos al cruzar el Arenoso por este puente y la perspectiva inusual que ofrece la montura sobre el paisaje circundante, así como mi avidez por guardarlo todo en la memoria, hacen que se convierta en uno de los momentos más intensos de todo el largo recorrido. Ya en la orilla derecha del Arenoso, remontamos durante unos metros el río para encarar la subida de la Loma Lara hacia Casillas, aproximadamente a media ladera y si volvemos la vista sobre nuestros pasos, se pueden atisbar dos construcciones relacionadas con el Arenoso y el Arenosillo que no quiero olvidar, la primera es el sorprendente puente viejo de un solo ojo y de piedra molinaza, que aprovechando una estrechez se adapta perfectamente al terreno para lograr un paso seguro y cómodo, por otro lado veremos en la lejanía  Los Baños de Arenosillo con sus famosas aguas sulfurosas y medicinales,  como reza su inscripción están así desde 1838(7), gracias a la generosidad de la marquesa de Benamejí  (aunque los descubriera un cura de Montoro algún tiempo antes), conservándose perfectamente gracias a la labor callada y constante de los vecinos de las fincas colindantes.
Desaparecidos Baños de Arenosillo de Montoro.
Subimos poco a poco hacia Casillas por la divisoria imaginaria de aguas, pues el camino se pierde completamente llegamos a la Loma Lara, donde la Vía Romana Epora-Solia vuelve a reaparecer en todo su esplendor tras cruzar el Ventorrillo de Casillas de Velasco, aquí gracias otra vez a un vecino comprometido que cuida y conserva perfectamente   este tramo de la Vía, donde puede apreciar su empedrado   que tiene  una antigüedad aproximada de al menos dos milenios, siendo el único vestigio romano junto también a la Vía Augusta a su paso por el cementerio que existen  actualmente en Montoro y que están ambas en uso, aunque sea solo en partes. No quiero tampoco dejar de mencionar el abandono que tiene la Vía Romana un poco más adelante, donde la basura y la vegetación se adueña de ella, aunque lo más penoso son los destrozos de los tractores que han levantado el empedrado, así como todos los vallados ciclópeos para no sé qué absurdas maniobras. Mostrado estos vecinos una sensibilidad nula hacia el patrimonio, contrastando notablemente con el primer vecino antes mencionado, todo esto bajo la mirada ciega de las autoridades, que si se sintieran comprometidas realmente con nuestro patrimonio pondrían coto inmediatamente a estos abusos de una manera radical.
Llegamos a La Azucena por la carretera asfaltada, torcemos a la derecha en el desvío hacia el Niño Bonito y seguiremos por la Vereda de la Viñuela, que aquí ya está completamente abandonada  por lo que buscaremos el paso elevado sobre la vía del tren de alta velocidad.  Proseguir por la Vereda llegados a este punto es imposible, pues los propietarios de la finca de la Víñuela la tienen vallada y con ganado bravo pastando en la dehesa de su interior, por lo que decidimos seguir por la carretera hasta el cruce que va a Villanueva de Córdoba, en este cruce es donde dejamos definitivamente el Término Municipal de Montoro, para adentrarnos en el de Adamuz.
Encinar del Camino del Pedroche
Una vez aquí, vamos a hacer una descripción más rápida del camino y vía pecuaria; más por una cuestión de espacio e interés para los montoreños que por otra cosa. Llegados a este último cruce el camino cambia totalmente, haciéndose paulatinamente más salvaje por salvar el último escalón de Sierra Morena y al adentrarnos en cotos de caza mayor y fincas ganaderas, nos podremos deleitar con la observación de extensos pinares y dehesas, destacando la cantidad de animales que se cruzarán en nuestro camino,  es en este lugar donde se produce un vacío humano considerable, circunstancia que la fauna siempre aprovecha para establecerse exactamente en estas zonas (9). 
Retomando otra vez el camino en el cruce de la carretera asfaltada de Villanueva a Adamuz, donde se ubicó la base para construir el AVE y nos disponemos a seguir el sentido  hacia Adamuz, para en unos trescientos metros girar a la derecha y tomar una pista que baja y nos conduce a la finca de la Juntas, donde vadearemos el Río Matapuercas, ascendiendo ahora hacia el norte por la margen izquierda del Río Varas, que cruzaremos en varias ocasiones, admirando un valle espléndido Venta del Mercader y relativamente bien conservado.
Debemos proseguir dando un gran rodeo por las nuevas pista de los Montes Comunales hasta la Venta del Mercader, ya que justamente en la  finca de la Herradura, la vía pecuaria no solo está cortada, sino que su mal educado guarda en nombre de sus dueños nos impidió el paso de forma intimidatoria  (10). Menos mal que todavía se conserva para disfrute de todos los magníficos y públicos Montes Comunales , cuya  gestión por parte del Ayuntamiento adamuceño empieza a dar sus primeros frutos, en esta finca su amable guardería nos indicó por donde pasaba el antiguo camino usurpado en manos privadas que conducía a Pozoblanco, señalándonos además la alternativa comentada anteriormente que nos permitiría llegar a la Venta del Mercader , pero antes nos dispusimos a hacer un breve descanso para comer en un lugar paradisiaco, al lado de una atípica cascada. Tras pasar por la Venta del Mercader ya sólo nos esperaban las extensas dehesas del Valle de los Pedroches para llegar a nuestro destino.
Vista aérea de Pozoblanco
Llegando a la Venta del Mercader el camino se adentra como hemos dicho en monótonas dehesas, donde el cerdo ibérico y el ganado vacuno se adueñan de la llanura, aquí todos los cruces parecen iguales, pero orientándose con un buen mapa y siguiendo el "Cordel de Pozoblanco" no habrá porqué preocuparse. En un ancestral descansadero de ganado situado en el Cortijo de Navalabrota y muy cerca de la Virgen de Luna, nos dispusimos a hacer un gran fuego para pasar la fría noche, una vez que dejamos las tiendas y los caballos convenientemente instalados, nos dispusimos a comer y descansar, pues el hambre y el cansancio era evidente y acusado. El sonido de las aves nocturnas nos introdujo en un sueño profundo, a primeras horas del día siguiente abandonamos el lugar completando el tramo final de este Camino del Pedroche desde Montoro, al llegar definitivamente a Pozoblanco a media mañana.
Quiero antes de terminar y como queda dicho al principio, animar a todas las personas a que utilicen las vías pecuarias de la forma que sea, son patrimonio histórico y cultural de todos, son de dominio público, su uso nos garantiza su conservación y puede evitar las usurpaciones de las que son objeto constantemente por lo propietario colindantes(11), además de ayudar al desarrollo de las zonas rurales.

NOTAS
(1)   Lo que actualmente son    la ciudad de Montoro y el Cortijo de Majadalaiglesía en el término municipal del Guijo (Córdoba).
(2)   Hay que destacar el desconocido y extenso bosque de enebros naturales que se extiende por estos dos valles y que inexplicablemente no se hace cita de él en ningún sitio,  que con toda seguridad será casi en su totalidad arrasado por la limpieza de las márgenes del futuro pantano de Arenoso, sin que nadie haga nada por evitarlo.
(3)   Mal llamado bajo mi opinión "Puente de las Donadas", nombre que acuñó a mediados de los años ochenta un alcalde montoreño. No conozco ningún documento interior a 1985 en que se llame así, esperando de todas formas que alguien me corrija y con la esperanza de que se deje de utilizar un nombre que no le corresponde al principal monumento de nuestra ciudad.
(4)   Después de la también ciudad de Toledo.
(5)   Como consta en una curiosa lápida conmemorativa  en el pretil del arco central (en el lado que mira hacia  sierra). Dice así; “EI. AÑO FUE EL DOCE/ EL SIGLO FUE EL VEINTE/ LAS CLMBRAS DE TAPIA/ CONTRUCTOR POBLETE", llegamos a la consecuencia que el artífice del puente es el mismo personaje responsable de la traída del agua potable desde el Madroñal a Montoro en el segundo tercio siglo del diecinueve y que constituyó un autentico acontecimiento en la época.
(6)   Manolín (leyenda popular. Esteban Beltrán Morales. 1913 quinta edición, Páginas de la 10-15.
(7) Dice así la inscripción sobre piedra molinaza, o en otras zonas de España denominada asperón o rodeno; “BAÑOS DE ARENOSILLO/ MEJORADOS EN BENEFICIO DE LA HUMANIDAD DOLIENTE / AÑO 1835”.
(8) Estos  montoreños son los que algún día también deben de ser nombrados, montoreños del año.
(9)   Esta zona coincide también con los lugares donde los bandoleros y maquis andaban por estas sierras, estos últimos por circunstancias muy distintas de los primeros, aunque ambos eligiendo la zona por su despoblamiento y carencias de comunicaciones.
(10) Espero que muy pronto la Agencia de Medio Ambiente tome por fin cartas en el asunto y no permita estos atropellos a los bienes de dominio público.
(11) Iniciativas como la de algunos países europeos como por ejemplo Alemania estarían muy bien en nuestro país o en su defecto en nuestra, comunidad autónoma, allí se paga un impuesto anual que graba a todos los equinos, dicho impuesto tiene el único y exclusivo fin de conservar y vigilar los caminos de aquel país, esto en Andalucía o en España sería maravilloso, aunque me temo que por las características de los habitantes de nuestro país una utopía irrealizable.

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